Jericó no solo enamora por su arquitectura colonial, sus tradicionales carrieles y sus imponentes paisajes cafeteros. A partir de ahora, este municipio de Antioquia cuenta con un motivo más de reconocimiento regional: el casco urbano ha sido declarado oficialmente como Área Libre de Fauna Silvestre en Cautiverio (ALFSC).
Este logro es el resultado de un trabajo articulado entre Corantioquia, la alcaldía local y una comunidad comprometida con cambiar las jaulas por la libertad. De este modo, Jericó se suma a una red de 167 áreas protegidas bajo un modelo educativo que demuestra que la sensibilización es la mejor herramienta para salvaguardar la vida animal.
¿Por qué Jericó y cómo se logró?
La estrategia responde a una planificación técnica detallada. Desde marzo de 2026, Corantioquia priorizó el avance de esta iniciativa en cuatro municipios clave de su jurisdicción: Jardín, Santa Rosa de Osos, Andes y Jericó. Estas localidades fueron elegidas por estar ubicadas en rutas complejas de tránsito ilegal de especies y por su vinculación previa a programas de conservación.
Para Jericó, este reconocimiento representa la culminación de un proceso de educación intensiva iniciado en diciembre de 2025. El despliegue de sensibilización comunitaria permitió que los habitantes comprendieran las razones por las cuales las especies silvestres no deben ser consideradas mascotas.
“Esta declaratoria aportará al desarrollo sostenible y a la responsabilidad por el cuidado de la casa común, de nuestros bosques y nuestro recurso hídrico, para decir no a la fauna silvestre en cautiverio”, destacó Liliana María Taborda González, directora general de Corantioquia.
De la teoría a la acción: Tigrillos y martuchas de regreso a casa
El compromiso en el territorio se refleja en cifras concretas. Durante el periodo 2024-2026, la corporación ambiental ha gestionado la atención de 82 individuos de fauna silvestre. Entre los ejemplares que han recibido una segunda oportunidad en su hábitat natural se encuentran especies emblemáticas como el tigrillo (Leopardus tigrinus) y la martucha (Potos flavus).
Los tres pilares de un municipio libre de cautiverio:
Educación con propósito: Procesos orientados a empoderar a los ciudadanos sobre el rol vital de cada especie en el equilibrio de los ecosistemas.
Control riguroso: Una articulación constante entre las autoridades ambientales y la Policía Nacional para prevenir y frenar el tráfico ilegal.
Bienestar y mitos rotos: Acciones para fomentar las entregas voluntarias, desmentir mitos populares sobre los animales y asegurar su retorno seguro a la naturaleza.
Un ejemplo de civismo que inspira al país
El alcalde de Jericó, Sebastián Garcés Piedrahita, resaltó que el verdadero éxito de esta iniciativa radica en la identidad de sus habitantes: “Nuestra comunidad posee un alto sentido cívico, cultural y de pertenencia; sin duda, ellos serán los protagonistas en continuar contribuyendo, a través de sus buenas acciones, para que Jericó siga siendo uno de los municipios referentes del país”.
Con este paso, el municipio demuestra que el desarrollo humano y el turismo pueden avanzar en armonía con el respeto a la naturaleza. Bajo el lema de Corantioquia, “Conectados por la Vida”, Jericó reafirma ante la opinión pública que la mayor belleza de la fauna se aprecia cuando esta vive en total libertad.