Jugando con el riesgo sísmico
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Por: Duglas Balbín
Según datos del Ministerio de Vivienda, para 2023 en Colombia entre el 52% y el 65% de las construcciones no cumplía con las normas de sismoresistencia. Entre tanto, la organización internacional Build Change estimó para entonces que el 65% de las viviendas en el país no tenía un sistema estructural adecuado para resistir un terremoto.
Ante esa realidad, llama la atención lo que revela el gremio de los aseguradores Fasecolda, en un comunicado que emitió a propósito del terremoto que en la mañana del lunes 10 de agosto sucedió en Colombia, con epicentro en la población de San José del Palmar, Chocó, con magnitud 7.4 grados y afectaciones en alrededor de 400 municipios. Según dicha institución, en el país hay alrededor de dos millones de inmuebles asegurados contra terremoto.
Precisa además, que en los 105 municipios más afectados por el terremoto, en la categoría Hogar son 277.308 riesgos asegurados, en Copropiedades 8.510, en riesgos privados 128.359 (inmuebles de industrias y pymes) y en riesgos públicos 28.337 (infraestructura crítica como hospitales, colegios y otros).
Aunque las cifras parecen elevadas, la realidad es que no es así. A finales de abril de 2026, el presidente de Fasecolda advirtió en El Colombiano que, solo en Antioquia, el 95% de los inmuebles no estaban cubiertos por alguna póliza contra riesgos catastróficos.
Decía el dirigente gremial para el mismo medio que “Eso significa que tenemos una brecha de protección del 95%, que debe cerrarse o al menos reducirse sustancialmente para proteger mejor la infraestructura pública y privada”.
El fenómeno de desprotección en Antioquia es una pequeña muestra de lo que sucede históricamente en Colombia, donde es muy baja la penetración de la industria aseguradora: ronda el 3.2% como proporción del PIB. Ni familias ni empresas, en términos generales, le caminan al traslado del riesgo. En otras palabras, no invierten en el cuidado ante la materialización de los diversos tipos de siniestros a que están expuestos.
Otro dato puede poner en evidencia la magnitud del riesgo: según el Centro de Estudios de la Construcción y el Desarrollo Urbano y Regional de Colombia, de cada cinco viviendas construidas en Colombia, 3 son de origen informal, es decir levantadas sin licencia de construcción.
Esto es como jugar con candela, como queda demostrado cada que suceden distintos tipos de eventos: desde los sismos, hasta los incendios, pasando por las inundaciones, accidentes, etc. Y este es el problema solo referente a la exposición de bienes inmuebles. Tanto y más grande puede ser el de otros bienes, entre esos los vehículos, maquinaria y equipos. Ni se diga en salud.
Se ha explicado en repetidas ocasiones que el problema radica en la falta de cultura del aseguramiento, como también en baja o nula capacidad financiera. En ambos frentes se tienen que buscar correctivos. Un seguro minimiza el impacto de una tragedia y contribuye a cuidar el patrimonio de las personas, familias, empresas y del Estado. ¿Cuántos lo pierden todo -y quedan debiendo- cuando sucede un siniestro?


