La ingeniería de la esperanza: El secreto de la fundación mundial donde cada centavo cuenta
¿Te has puesto a pensar alguna vez en lo bien que se siente ayudar a otros? Hay una frase que lo resume a la perfección: “La felicidad de servir es mucho mayor que la de aquel que es servido”. Y si alguien sabe de esto, es Juventino Figueira Borges, un apasionado León desde 1979 de la ciudad de San Cayetano de Sao Paulo, Brasil, y actual síndico de la Fundación Internacional del Club de Leones (LCIF).
Tuvimos el acceso a su testimonio, donde nos revela cómo funciona por dentro el club de leones que sostiene la estructura operacional de este gigante solidario. Hoy en día, son poco más de 1.4 millones de asociados en 214 países, atendiendo a cerca de 750 millones de personas al año. ¡Pero el reto es gigante! Para el 2027, quieren alcanzar los mil millones de personas asistidas al año, y para lograrlo, necesitan más corazones dispuestos a sumarse.
La Increíble Matemática del “centavo Transparente”
En el mundo de las organizaciones sociales, la transparencia lo es todo. LCIF es reconocida a nivel mundial en los primeros lugares de eficacia por una razón contundente:
“Cada centavo donado a nuestra fundación es aplicado en subvenciones. No hay salario, no hay cualquier costo, diarias o viajes para nadie. Si usted dona un centavo a nuestra fundación, este centavo será aplicado en subvenciones”— Juventino Figueira Borges.

¿Y qué son exactamente las subvenciones?
Son proyectos donde los mismos clubes de leones del mundo detectan las necesidades locales de sus comunidades, se unen y presentan una propuesta a la dirección de la Fundación. Esto ocurre tres veces al año: en enero, mayo y agosto, aprobándose entre 200 y 220 proyectos por sesión.
Un gran ejemplo es cuando un hospital infantil necesita un equipo de ultrasonografía que atenderá gratis a 150 mil personas al año. El dinero llega de todas partes. Como la región local (el área estatutaria 3) no puede financiar sola los más de 7 millones de dólares que se requieren al año (actualmente recaudan 2.3 millones y reciben 7 millones), la diferencia llega de la solidaridad de Leones de Europa (España, Italia, Francia, Alemania, Portugal), Estados Unidos, Taiwán, China, Pakistán y África. ¡El mundo entero unido por una causa local!
Construyendo Puentes entre la Necesidad y la Solución
Juventino explica que, lamentablemente, existe un abismo entre las necesidades de las personas y las soluciones, debido a la falta de recursos o de interés. Ahí es donde entran los Leones para hacer puentes con una ingeniería muy especial: la ingeniería de la esperanza.

A través de sus áreas estatutarias, la fundación impacta globalmente en las ciudades en temas como cáncer pediátrico, medio ambiente, diabetes y mucho más. Juventino nos comparte dos historias reales que muestran el tamaño de este impacto:
1. Panadería Industrial para el “Amparo Maternal”
En Brasil, existe una institución de la Iglesia Católica llamada Amparo Maternal que recibe a mujeres embarazadas solteras de varias regiones, registrando unos 450 partos por semana. Para ayudar a estas mamás a salir adelante con sus bebés, los Leones invirtieron cerca de 80 mil dólares para capacitarlas. Empezaron con alfarería, sastrería y enfermería, y recientemente instalaron una panadería industrial para que aprendan a hacer pan dulce y postres. ¡Un éxito rotundo que les da herramientas reales para trabajar en restaurantes o panaderías!
2. Paladines contra la oscuridad: El desafío de Helen Keller
La relación de los Leones con la salud visual es histórica y nació del reto de una mujer extraordinaria. En 1925, durante una convención internacional, Helen Keller —quien era sorda, muda y ciega, y aprendió a hablar con toques en su mano hasta graduarse de la universidad— desafió a los Leones del mundo a ser “paladines contra la oscuridad”.
Desde ese día, se ha invertido más de un billón de dólares en la visión. Juventino se emociona al recordar el impacto de estas campañas: desde una cirugía de cataratas de 15 minutos que le devuelve la oportunidad de poder ver a sus nietos, hasta el caso de una niña en una escuela a la que le detectaron 11 grados de miopía. Sus padres pensaban que tenía problemas de aprendizaje, pero al ponerle sus gafas donadas por la fundación, su felicidad fue indescriptible.
El Gran Reto: Comunicar hacia afuera
“Usted no necesita ser león para hacer el bien, pero la diferencia es que aquí no hay límite”, enfatiza Juventino. Tan solo en lo que va del año, ya se han aplicado más de 7.1 millones de dólares en la región (esperando cerrar el año entre 7.5 y 7.6 millones).
Sin embargo, el gran desafío actual de la organización es comunicar, estas historias de vida donde el Leonismo hace su aporte. Tradicionalmente le han hablado de leonismo a los mismos Leones, pero hoy el mundo necesita saber lo que hacen. Juventino resalta la urgencia de tener más publicaciones, una presencia más fuerte en medios sociales y un trabajo conjunto con el Estado, las municipalidades y las provincias. Tienen los recursos, tienen la gente y están listos para ayudar.
Si tienes la necesidad humanitaria de servir en tu corazón, la solución es simple: contacta a un Lions Club local, presenta la necesidad de tu comunidad y pon a marchar la ingeniería de la esperanza.
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