“Rito Alberto Torres: El guardián del cine colombiano que merece un Macondo”

El cine tiene la capacidad única de congelar nuestra historia en movimiento, de darle voz y rostro a quienes fuimos y seguimos siendo como sociedad. Pero detrás de cada fotograma preservado, hay personas que han dedicado su vida a que ese legado no se pierda. Uno de esos grandes guardianes de la memoria audiovisual de Colombia es Rito Alberto Torres.

Durante más de veinte años, Rito fue subdirector técnico de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano (FPFC), liderando procesos de conservación, restauración y valorización de nuestro cine. Aunque ya no hace parte de la entidad, su impacto es tan profundo que su trabajo sigue trascendiendo, inspirando a nuevas generaciones de cineastas, archivistas y amantes del cine colombiano.

Y hoy, ese legado recibe un justo reconocimiento. El Premio Macondo a los Oficios del Cine destacará al comunicador y gestor cultural Rito Alberto Torres, una figura que ha pavimentado con pasión el camino del cine en Colombia. Un homenaje que celebra no solo su trayectoria técnica, sino la profunda huella humana y cultural que ha dejado en cada archivo y cada rollo rescatado del olvido.

Pero la historia de Rito no se limita a la preservación. Fue director de la Cinemateca Distrital ahora Cinemateca de Bogotá durante cinco años, llevó su pasión por el séptimo arte a las aulas universitarias y fue codirector del histórico Cine Club El Bombillo de la Universidad Nacional. Su compromiso también fue continental, coordinando la CLAIM, la red latinoamericana de archivos de imagen en movimiento.

Comunicador social, periodista y experto en preservación audiovisual analógica y digital, Rito ha sido, y sigue siendo, una voz autorizada cuando se trata de cuidar la memoria fílmica que nos define como país.

Hoy te invitamos a sentarte con un café o lo que prefieras y sumergirte en la historia de este hombre que, sin dirigir una película, ha sido clave para que muchas nunca desaparezcan.
Porque el cine no es solo arte: es memoria. Y sin quienes la cuidan, estaríamos condenados al olvido.

Gracias, Rito, por recordarnos que preservar es también crear futuro.

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