El día en que los periodistas dejaron las noticias y se dedicaron a tumbar pines

Una pregunta insólita, unos zapatos que terminaron caminando hasta una casa y un periodista que descubrió una nueva pasión hacen parte de las historias que ha dejado el Torneo de Bolos de Villada y La Chiqui con los Medios, un encuentro que ya llega a su tercera edición y que demuestra que también hay noticias capaces de arrancar una sonrisa.

Hay días en los que un periodista corre detrás de una noticia. Y hay otros en los que la noticia es que el periodista no tiene ni idea de cómo lanzar una bola de bolos.

Eso es, precisamente, lo que sucede cuando llega el Torneo de Bolos de Villada y La Chiqui con los Medios. Durante unas horas, los micrófonos, las cámaras, los computadores y el afán de la sala de redacción quedan en pausa. En su lugar aparecen bolas de varios kilos, diez pines al fondo de la pista y una pregunta que tarde o temprano se escucha: “¿Y ahora cómo se hace esto?”

La respuesta parece sencilla hasta que llega el momento de intentarlo.

Hay que pararse por la linea que corresponde, caminar unos pasos, balancear el brazo, soltar la bola en el momento preciso y, si la suerte acompaña, verla avanzar por la pista hasta derribar los diez pines. En teoría, fácil. En la práctica, una historia completamente diferente.

Algunos descubren rápidamente que tienen talento. Otros descubren que la canaleta existe. Y unos cuantos comprueban que entre saber contar una noticia y saber lanzar una bola hay una distancia considerable.

La escena se vuelve todavía más divertida cuando aparecen las primeras preguntas. Una de las que ya hace parte de la memoria del torneo fue tan inocente como inolvidable: “¿Y quién levanta los pines?”

La pregunta provocó risas, pero también retrata perfectamente lo que hace especial a este encuentro: muchos llegan sin saber absolutamente nada de bolos y terminan descubriendo un deporte que puede convertirse en mucho más que una actividad de una tarde.

Eso fue justamente lo que le ocurrió a Andrés Felipe Calderón, de Cosmovisión.

Él llegó a los bolos y terminó encontrando una pasión que no estaba buscando. El fútbol, que había sido su gran afición, comenzó a compartir protagonismo con este deporte hasta que los bolos terminaron ocupando un lugar propio. Hoy pertenece a un club especializado, tiene más de dos bolas profesionales y entrena de manera constante.

Para Andrés, aquella experiencia significó mucho más que tumbar pines entre colegas. Fue el comienzo de una nueva historia.

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