Urabá que inspira: la historia de dos jóvenes que elevaron la esperanza del campo con tecnología hecha en casa
Urabá está dejando atrás los viejos estereotipos y mostrando al país una nueva cara: la de la innovación. Entre los protagonistas de este cambio están dos jóvenes visionarios formados en el SENA, quienes decidieron transformar la agricultura con una idea audaz y mucho ingenio, crear Agrotronic 360, lo que comenzó como un experimento con tubos de ventana y baldes de jugo, hoy se ha convertido en una empresa sólida que utiliza drones de alta capacidad para modernizar el campo colombiano.


Su historia refleja el espíritu emprendedor que caracteriza a la región. Con creatividad y determinación, construyeron sus primeros prototipos en talleres improvisados, soñando con una agricultura más justa y eficiente. Hoy, esos drones son capaces de levantar hasta 80 litros y realizar aspersiones aéreas con precisión, reduciendo costos y cuidando el medio ambiente.

“Queríamos ayudar a esos productores de una o dos hectáreas que no tenían recursos para contratar un avión. Hoy, gracias a nuestros drones, pueden trabajar de manera más eficiente”, afirma Ferney López, uno de los fundadores. Su iniciativa nació del deseo de hacer la tecnología accesible a los pequeños agricultores que representan la esencia del Urabá productivo.
La empresa ofrece servicios de aspersión aérea y monitoreo agrícola con drones multiespectrales y térmicos, capaces de detectar plagas, medir el vigor vegetal y planificar cosechas con datos reales. Este enfoque científico ha permitido mejorar el rendimiento de cultivos como el banano, el plátano, la piña y el arroz, pilares de la economía regional.


Su trabajo no solo representa un avance tecnológico, sino también un cambio cultural. Desde Urabá, estos jóvenes demuestran que la innovación también puede surgir desde las regiones apartadas, y que con conocimiento, pasión y perseverancia es posible generar un impacto nacional.
Gracias a su ejemplo, Urabá se posiciona como un territorio de innovación, talento y sostenibilidad. Su historia inspira a otros jóvenes a creer en sus ideas y a mirar el campo no como un espacio del pasado, sino como el terreno fértil del futuro colombiano.
Hoy, los cielos de Urabá se llenan de drones que riegan esperanza, tecnología y orgullo local. Dos jóvenes soñadores encendieron el motor de una transformación que eleva la imagen de toda una región, demostrando que el futuro del agro colombiano también despega desde aquí.
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