Incontinencia urinaria: el reto de salud que Colombia debe empezar a hablar sin tabúes
Colombia avanza hacia una sociedad más longeva y, con ello, emergen nuevos desafíos de salud pública. Entre ellos, la incontinencia urinaria se posiciona como una condición cada vez más relevante que afecta la calidad de vida de millones de personas y que, pese a su impacto, sigue rodeada de silencio y estigmas.
De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, en el país viven actualmente más de 7,6 millones de personas mayores de 60 años, lo que equivale aproximadamente al 14,5 % de la población. Este crecimiento del grupo poblacional adulto mayor trae consigo la necesidad de fortalecer la atención a condiciones asociadas al envejecimiento, entre ellas la incontinencia urinaria.
La Organización Mundial de la Salud clasifica esta condición como uno de los síndromes geriátricos, un conjunto de situaciones de salud frecuentes en la vejez que pueden afectar significativamente la autonomía, el bienestar emocional y la participación social de quienes las padecen.
Sin embargo, especialistas advierten que la incontinencia urinaria continúa siendo subdiagnosticada y poco reportada, en gran parte debido al estigma social, la vergüenza o la creencia equivocada de que se trata de un proceso inevitable del envejecimiento.
“Durante muchos años este tema se ha mantenido en la esfera privada, lo que ha limitado la conversación pública y el acceso oportuno a soluciones de cuidado. Hoy es fundamental reconocer que hablar de incontinencia también es hablar de calidad de vida, prevención y bienestar”, explicó Felipe Restrepo, gerente de marketing de la marca TENA.
Un desafío que también impacta a las familias
El impacto de la incontinencia no solo se refleja en la vida de quienes la experimentan, sino también en el entorno familiar y en las dinámicas de cuidado en el hogar.
En Colombia, el cuidado de personas con dependencia continúa recayendo principalmente en las familias. Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, cerca del 50 % de las personas con discapacidad requieren atención permanente, y en la mayoría de los casos ese cuidado es asumido por alguien del mismo hogar.
Esta realidad cobra especial relevancia cuando se considera que la incontinencia puede estar asociada a otras condiciones como enfermedades crónicas, deterioro cognitivo o pérdida de movilidad, factores que incrementan la demanda de cuidado y acompañamiento.
Importancia del manejo adecuado
Los expertos señalan que cuando la incontinencia urinaria no se maneja adecuadamente pueden presentarse complicaciones clínicas como infecciones urinarias, irritaciones cutáneas, dermatitis asociada a la humedad o lesiones por presión, especialmente en personas con movilidad limitada.
Frente a este panorama, el acceso a información, diagnóstico oportuno y soluciones de cuidado adecuadas se vuelve fundamental para reducir riesgos y mejorar la calidad de vida tanto de los pacientes como de sus cuidadores.
Desde la industria también se han impulsado desarrollos orientados a mejorar el manejo de esta condición. Según TENA, el uso de productos especializados con tecnologías de alta absorción y materiales diseñados para proteger la piel puede contribuir a disminuir significativamente eventos adversos asociados a la incontinencia y facilitar las tareas de cuidado diario.
Un tema que debe entrar en la agenda de salud pública
El envejecimiento de la población colombiana plantea nuevos retos que requieren ser abordados de manera integral. En ese contexto, expertos coinciden en que la incontinencia urinaria debe dejar de verse como un tema exclusivamente privado para convertirse en una conversación abierta dentro del sistema de salud, las familias y la sociedad.
Visibilizar esta condición, promover la educación en torno a su manejo y facilitar el acceso a soluciones adecuadas son pasos clave para mejorar la calidad de vida de millones de personas y responder a los desafíos de una población cada vez más longeva.
About The Author







