Amalfitana Pizza & Spritz: La Historia de un Cartagenero que Convirtió una Obsesión en la Pizzería Más Sexy de Colombia
Por: Melisa Estrada / @meli.tastes
Si hay un lugar en Bogotá que vibra distinto, huele distinto y te conquista desde el primer bocado, es Amalfitana Pizza & Spritz. Detrás de este proyecto está Eduardo Manzanera, un cartagenero con alma costeña, mente de financiero y corazón totalmente entregado a la pizza napolitana.
La historia arranca lejos de los hornos. Eduardo creció entre los fogones de sus abuelas costeñas y el amor de su mamá por la buena cocina. Con los años se convirtió en un duro del mundo financiero, pasó por la bolsa, las inversiones y hasta fue seleccionado dentro de los cinco mejores emprendimientos del país gracias a un proyecto que lo llevó a participar en la creación de la política pública contra el desperdicio de alimentos en Colombia.

Pero la vida tenía otros planes, un MBA en Madrid y un primer mordisco a una diavola napolitana que lo marcó para siempre. Esa pizza se convirtió en su obsesión. Se entrenó con los mejores pizzaiolos del mundo y regresó a Colombia con una misión, abrir una pizzería que fuera un reflejo exacto de su vida.
Así nació Amalfitana, una palabra que descubrió cuando buscaba nombre para su proyecto y que, aunque quedó última en su focus group, él supo desde el principio que era “la elegida”. Hoy es una marca con carácter, con historia y con un vibe italiano que se siente en cada rincón del restaurante.
Y sí, él no solo trajo pizza, trajo emoción. Trago de la tarde madrileña convertido en spritz, y en Amalfitana encuentras más de 16 en su carta, postres inspirados en su infancia y recetas que llevan la esencia de su mamá. Cada plato tiene un pedacito de su historia.

Entre sus infaltables están la pizza Amatriciana, su orgullo personal; la Diavola, que perfeccionó después de un año buscando el salami perfecto; y el Rigatoni alla Vodka con nduja, un plato intenso, cremoso, potente.
¿Lo más increíble? Amalfitana es una de las dos únicas pizzerías certificadas por la AVPN en Colombia, lo que confirma que aquí se hace pizza napolitana de verdad. Pero más allá de la técnica, lo que enamora es la experiencia, el servicio cálido, el ambiente parchado, la decoración inesperada, la vibra que hace que nadie quiera irse.
Y esto apenas empieza, Eduardo planea abrir Amalfitana 2, una marca de postres y hasta un bar de pastas. Porque cuando la pasión es real, los proyectos simplemente fluyen.
Amalfitana no es solo un restaurante.Es amigos, familia, amor, sabor… y una pequeña parte de Italia en un cuarto piso de Bogotá. En definitiva un lugar al que vas una vez… y ya querés volver.
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