Paraderos de Libros, dos décadas llevando lectura a la ruralidad. 

  • Comfenalco Antioquia desarrolla una estrategia para llevar libros a veredas y corregimientos de seis municipios del departamento que están lejos de bibliotecas y no tienen acceso a la literatura.
  • Cada municipio tiene un Paradero de Libros con una colección de 300 materiales bibliográficos que incluye poesía, novelas, cuentos, juegos de palabras y temas de interés general. 
  • Las personas pueden prestar libros, escuchar relatos en voz alta o participar en talleres para toda la familia, de la mano de un promotor de lectura. 

Su estructura es similar a la de un paradero de buses y se ubica en el espacio público, donde no hay una biblioteca cerca, tiene una cómoda banca y un sitio para almacenar obras literarias, decorado con colores vivos y diseños, según la identidad de la comunidad que los rodea. Se trata de los Paraderos de Libros de Comfenalco Antioquia, una apuesta para llevar lectura a los municipios, transformar cotidianidades y contextos.  

Elis Johana Caicedo es una de las promotoras de lectura de la Caja que les da vida a estos espacios, con actividades de promoción de lectura, escritura y oralidad. Desde hace más de seis años recorre hasta dos horas de camino en un ‘chivero’ desde Necoclí hasta llegar al corregimiento de Puerto Girón, en Apartadó (Urabá), para compartir relatos, conversaciones y páginas que se pasan cuando hay sombra y brisa. 

“Es una población muy apartada de todo, donde los estudiantes no tienen acceso a una biblioteca escolar. Los mismos docentes de Puerto Girón manifiestan que el Paradero de Libros llegó a buena hora porque los niños no tienen una pelota de fútbol ni un celular, para divertirse en su tiempo libre, lo único que tenían era el río para bañarse y ahora pueden leer historias y profundizar sus conocimientos”, cuenta Elis.  

Una de las niñas beneficiadas es Luz Yuslenis Quinto Machuca, de 12 años, quien afirma que gracias a este espacio ha explorado muchas cosas que no sabía, aprendió a leer más libros y a contar historias. “He compartido más con compañeros y es muy lindo ver que hay niños que no sabían leer y han aprendido”, resalta.

Este Paradero de Libros se encuentra muy cerca de la Institución Educativa Rural de Puerto Girón, de una casa ancestral y del río León, una zona cargada de sentido para sus habitantes.  

Al igual que en Puerto Girón, Comfenalco Antioquia tiene otros cinco Paraderos de Libros, ubicados en Necoclí (Urabá), Santa Fe de Antioquia (Occidente), El Hatillo en Barbosa (Valle de Aburrá), Granada (Oriente) y Amalfi (Nordeste), lugares donde se cree en el poder de las historias y de los encuentros espontáneos entre libros y lectores. 

Andrés Felipe Ávila, coordinador de Fomento de la Lectura de Comfenalco Antioquia, cuenta que esta estrategia tiene una historia de 20 años, para llevar la lectura a zonas alejadas como parte del bienestar comunitario. “Estos espacios de encuentro con los libros nacieron en Fundalectura en Bogotá a finales de la década de los noventa, en esa época nos invitaron a sumarnos a la estrategia e implementarla en el departamento. Es una apuesta bibliotecaria para acercar la lectura a toda la comunidad”, agrega.

Esta estructura metálica es resistente al uso y su diseño cuenta con estanterías, para almacenar adecuadamente una colección de 300 libros en cada uno de los municipios. La estructura tiene bancas, un lugar para poner carteleras informativas y elementos necesarios para brindar el servicio de préstamo de libros.

La colección está conformada por diferentes géneros literarios y contenidos de interés: se puede disfrutar de poesía, novelas, cuentos, juegos de palabras como rimas, adivinanzas y trabalenguas; temas de interés general pueden ser consultados por toda la comunidad y contenidos relacionados con la vida cotidiana: artesanías, decoración del hogar, cocina, deportes y arte. 

Estos espacios hoy son muy queridos y cuidados por las comunidades que los rodea. Cuando la promotora de lectura, Elis Johana se encuentra recorriendo instituciones educativas o no puede ir hasta el corregimiento porque no hay transporte, alumnas de secundaria de la Institución Educativa Rural de Puerto Girón están siempre pendientes de salvaguardar los libros, sobre todo, cuando las lluvias hacen que el río crezca.  

“Ellas son como unas mamás para el Paradero. Si llega un turista le abren el Paradero para mostrarlo con mucho orgullo. Todos le han cogido mucho amor porque es su rinconcito para encontrarse, hablar y hacer sus tareas”, concluye la promotora. 

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