Mujeres en la cima de los medios de Colombia.

Claudia Báez y Diana Salinas, fundadoras y directoras de Cuestión Pública.

Las mujeres han tenido un papel significativo en los medios de comunicación colombianos, y muchas de ellas han ocupado puestos de alto nivel. Aun así persisten el machismo y las desigualdades de género en la profesión.

significativa de mujeres en puestos directivos en grandes medios de comunicación y en liderazgo de opinión. Aun así, muchas periodistas que hacen trabajos incómodos para los poderosos siguen recibiendo dardos machistas. En marzo de este año, el representante a la Cámara Miguel Polo Polo trinó insultos hacia Cecilia Orozco Tascón, directora de Noticias Uno. El representante atacó a Orozco refiriéndose a su apariencia física, algo que difícilmente le sucedería a un periodista hombre. Hubo sanción social y la también representante Jénnifer Pedraza denunció a Polo ante la Comisión de Ética del Congreso por sus ofensas misóginas. Sin embargo, Cecilia Orozco decidió restarle importancia al asunto: “Tengo un carácter fuerte y no me afecta el insulto ni el halago”, asegura.

El informe “Mujeres, medios y comunicación en Colombia – 2021”, de la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género, señala que las redes sociales son el principal escenario en el que a las mujeres periodistas se les agrede por razón de género. En esto coinciden las periodistas entrevistadas para este artículo. No obstante, las desigualdades que enfrentan vienen de antes y tienen más formas.

Directoras de grandes medios
Cecilia Orozco llegó a la cabeza de Noticias Uno en 2011, y percibió resentimiento entre sus subordinados hombres. Sentía que ellos dudaban que una mujer pudiera dirigir un ambiente de machos. Pero no fue un problema importante: ella traía consigo una larga carrera directiva que era su principal credencial y, precisamente forjando esa trayectoria, había aprendido a sortear el machismo.

“Cuando comencé mi carrera me subestimaron por ser mujer. Mis superiores creían que era débil física o intelectualmente y que no podía hacer reporterías que eran riesgosas”, recuerda quien es ahora una de las periodistas más respetadas e influyentes del país.

También dirigen medios de amplio alcance nacional Vicky Dávila, de la revista Semana, y Claudia Gurisatti, de NTN 24. Actualmente, además, cuatro de los medios de comunicación regionales más importantes del país son dirigidos por mujeres: Luz María Sierra, en El Colombiano de Medellín; María Elvira Domínguez, en El País de Cali; Estefanía Colmenares, en La Opinión de Cúcuta, y Érika Fontalvo, en El Heraldo de Barranquilla. En 2020 el dato era más grande, pues Diana Saray Giraldo dirigía Vanguardia Liberal de Bucaramanga, e Irene Gaviria dirigía el ahora cerrado periódico El Mundo de Medellín.

Pero aun cuando tener una mujer en la cabeza de un medio es positivo en tanto se ocupan espacios predominantemente masculinos, esto no es equivalente a equidad de género ni impacta necesariamente sobre las desigualdades que persisten en el ámbito laboral. Una mujer directora no es sinónimo de paridad, mejores condiciones laborales ni que un oficio sea menos inseguro para las mujeres.

“Durante casi todo el siglo XX los periodistas fueron hombres cisgénero educados blanco-mestizos y -al menos públicamente- heterosexuales”, afirma Catalina Ruiz-Navarro, directora del medio feminista Volcánicas, “esto hace que la enseñanza del oficio y su mirada hegemónica sea la masculina. Muchas periodistas adoptan esta mirada para poder avanzar en el oficio y sobrevivir en el gremio”. Aun así, para Ruiz-Navarro es positivo que aumente el número de mujeres en los medios, tanto en cargos directivos como en los equipos de trabajo, pues tener paridad de género haría que las necesidades de las mujeres, como licencias de maternidad, espacios de lactancia o salud menstrual, sean las de la mitad del equipo y esto llevaría a replantear cómo se trabaja. De hecho, para Juanita León lo más difícil de crear La Silla Vacía “no fue tanto ser mujer como ser mamá de niños chiquitos y crear una empresa al mismo tiempo, así tu pareja asuma su parte”.

Medios feministas
A menudo, dentro del gremio periodístico, el periodismo feminista no es tomado en serio, pues se le tacha de “activismo”, por defender una causa “aunque en realidad no hay periodismo que no defienda alguna causa, así esta sea el statu quo”, afirma Ruiz-Navarro. En esto coincide Diana Salinas, quien junto con Claudia Báez dirige Cuestión Pública, medio de periodismo de datos enfocado a investigar corrupción y abuso de poder. Para Salinas, colocarse en la defensa de causas como el aborto o la paridad y denunciar el abuso sexual no es incompatible, sino coherente con un periodismo contrapoder. Esto sobre todo en una sociedad donde el poder ha sido mayoritariamente concentrado por hombres.

Más y más medios han incorporado enfoque de género a sus redacciones e incluso secciones exclusivamente dedicadas a género y derechos de las mujeres. Por ejemplo, El Espectador creó una sección de Género y Diversidad tras años del formato Las Igualadas, y El Tiempo lo hizo después, luego de haber impulsado la campaña “No es hora de callar”. Sin embargo, los medios feministas, o al menos enfocados a favor de los derechos de las mujeres, no son nuevos en Colombia. En 1943, Josefina Canal de Reyes fundó la revista Mireya, en la cual solo escribían mujeres y donde primaban temas de empoderamiento político y económico femenino, y en 1944, Ofelia Uribe de Acosta, militante de los derechos sociales y políticos de las mujeres, fundó la revista Agitación femenina, caracterizada por un tono vehemente, crítico e incluso burlón. Once años más tarde Uribe de Acosta fundaría Verdad, otro medio con una línea editorial similar.

Esos medios tuvieron un impacto importante en luchas como el derecho al voto, fueron transgresores en la forma de mostrar el cuerpo de la mujer e incluso tuvieron detractores entre los círculos intelectuales más celebrados del país, según relata la investigadora Sandra Sánchez López. Hoy, el contexto digital ha disminuido costos y facilitado la difusión de contenidos y también que más mujeres pudieran crear sus propios medios. Para Diana Salinas, este es un aspecto importante, pues considera que dentro del gremio periodístico existe también discriminación hacia las mujeres atravesada, además, por factores de clase social.

En todo caso, contar con mujeres en cargos directivos en los medios asegura que sus voces sean cada vez más escuchadas. Ana María Saavedra, directora de ColombiaCheck, medio dedicado a la verificación de datos, ha experimentado personalmente la dificultad de hacerse oír como mujer en un ambiente periodístico tradicionalmente dominado por los hombres. Según ella, “cuando un hombre se expresa de manera agresiva es normal, pero si una mujer muestra una actitud contestataria se nos acusa de ser demasiado emocionales”. Este prejuicio ha exigido a Saavedra un esfuerzo adicional para demostrar su valía, pero también refleja la desigualdad de género que aún prevalece en los medios de comunicación. La presencia de más mujeres en los medios puede contribuir a reducir esta brecha de género.

Por: EE

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