Mucho más que dulces: la historia detrás del éxito de Colombina.

César Caicedo, presidente de Colombina | Foto: cortesía.

César Caicedo, presidente de Colombina, ha consolidado una operación robusta que no solo ha llegado a nuevas geografías sino que ahora tiene un portafolio más amplio. Una empresa con un legado familiar de casi 100 años, que se mantiene, a pesar de los coletazos de la economía.

A pesar de que las bolsas que salen de sus plantas cargadas de famosos productos como el Bon Bon Bum, el Chocobreak y la Nucita se pasean por 90 países, a César Caicedo no lo sacan de Cali.

“Es un buen sitio para vivir, nos sentimos en casa, lo ha sido toda la vida”, dice César, quien hace dos décadas asumió la tarea de ponerse al frente de un legado familiar de casi 100 años que trasciende fronteras: Colombina, el grupo empresarial productor de alimentos con sede en el Pacífico colombiano.

Caicedo ha enfocado su estrategia en que su portafolio, marcado fuertemente por la dulcería, se posicione en más categorías como galletas saladas, salsas de tomate, mayonesa, comida para bebés, picantes y hasta aceite de oliva. Y no deja de llegar a nuevas geografías, lo que hacen con operación directa en 14 mercados, incluyendo España, donde adquirieron la confitería Fiesta en una transacción de 16,8 millones de euros.

En La Paila-Zarzal, en Valle del Cauca, tienen la planta de confites más grande de Colombia; en Santander de Quilichao (Cauca), tiene una planta que produce galletas, waffers, barquillos y pasteles; en Itagüí (Antioquia) y en Bogotá tienen plantas de helados y en Guatemala y España tienen plantas que ayudan a abastecer la operación internacional.

“Soy un fiel creyente del trabajo en equipo; trato que la gente actúe por convicción”, comenta Caicedo en una entrevista con Forbes. “Es importante diversificar, no solo de portafolio, sino de geografías, la idea es seguir creciendo en mercados internacionales”.

En el primer semestre de 2022, Colombina facturó $1,2 billones, más que en el mismo período en el año anterior, de los cuales $789.726 millones llegaron del mercado nacional y $499.059 millones provinieron del mercado internacional, con una utilidad neta de $43.934 millones. Esto a pesar de una inflación disparada y una crisis logística que aún no cesa.

“Hemos tenido retos muy grandes en el incremento de las materias primas y el taco logístico ha causado incrementos en costos, especialmente en los fletes, por lo que nos hemos visto obligados a subir precios, pero a la vez trabajar para mantener una oferta interesante”, explica el presidente de Colombina.

En el caso de Estados Unidos, donde fueron admitidos en Walmart, asegura que aunque por muchos años estuvieron presentes por medio de distribuidores, se ha notado una evolución desde que decidieron tener una operación propia con una oficina en Miami. “Nos ha dado cercanía con los clientes y nos ha obligado a entender el consumidor norteamericano”, anota.

Y a pesar de estar consolidados, la innovación no se detiene. Recientemente lanzaron Moments, unas galletas de mantequilla en empaque individual; la chocolatina Nucita, en versión de barra de chocolate; una salsa de ajo con La Constancia y una presentación ‘econopack’ de Café Buendía, uno de los productos que representan.
En comercio electrónico, estas categorías tienen ventas marginales pequeñas, pero crecen muy rápido. “Participamos en diferentes plataformas como Amazon y Rappi, y hemos montado una plataforma propia llamada Rall-e, con la que atendemos a nuestros clientes en Colombia”, apunta Caicedo.

Para este líder empresarial, la clave de Colombina para evolucionar durante todos estos años, es haber trabajado sobre una cultura empresarial existente.

“El ADN quedó impregnado por mi abuelo Hernando Caicedo –que fundó la empresa en 1927– y mi padre Jaime Caicedo: una cultura de hacer negocios siendo respetuosos con todos los colaboradores, con los grupos de interés y comprometida con la sostenibilidad”, refiere César. “A mi abuelo no tuve la fortuna de conocerlo, pero a mi padre le aprendí el buen trato con todo el mundo sin importar cuál es su nivel en la empresa y otra cosa es tener la humildad de decir no sé, a hacer preguntas, porque la única manera que se aprende es preguntando”.

César Caicedo confiesa que no anda cazando inversiones externas, sino que se enfoca en los desarrollos propios. “Nos mantenemos ocupados reinvirtiendo en nuestros negocios”, sostiene.

Y se ratifica como un embajador del Valle del Cauca: “Soy optimista sobre la región, goza de una clase empresarial líder en este país, de una fortaleza en la agroindustria y Colombina es un caso de exportación. Cali ha sido la casa de muchas multinacionales, tiene un porvenir interesante”.

Por ello hace parte de Compromiso Valle, una iniciativa en la que empresarios han levantado más de $50.000 millones para trabajar por las comunidades, plantar semillas de emprendimiento y contribuir a la búsqueda de oportunidades de trabajo.
“La construcción colectiva, la única manera sostenible que un país se pueda desarrollar de forma equilibrada”, concreta.

Por: FORBES