‘Hay sobreoferta regulatoria para las bebidas’: director del IBCA

ebidas azucaradas ISTOCK

Esa es la visión de tiene Santiago López, director del Consejo Internacional de Asociaciones de Bebidas, sobre lo que pasa en la región.

En momentos en que el Gobierno entrante plantea la posibilidad de que se le fije un impuesto a las bebidas azucaradas, Santiago López, colombiano que dirige el Consejo Internacional de Asociaciones de Bebidas para América Latina y el Caribe, (ICBA), advierte que en el en la región, esa industria ha sido el foco de atención por una sobreoferta regulatoria. “Tenemos que ser muy rigurosos a lo hora de proponer políticas públicas para no tener consecuencias socioeconómicas”, advierte a Portafolio.

¿Cuál es el objetivo ICBA?

Es una organización no gubernamental, la voz de la industria mundial de bebidas no alcohólicas. Convergen los principales actores en el mundo. Dentro de nuestros miembros están las asociaciones de bebidas nacionales y regionales y las multinacionales que tienen operaciones en más de 200 países y territorios y que producen y distribuyen bebidas como refrescos, bebidas deportivas, energizantes, aguas y bebidas a base de lácteos.

¿Cómo es la industria?

En la región nos dimos cuentas que no se trata solo de los 500.000 empleos directos , sino que se trata de una cadena de valor. Encontramos que en América Latina somos el 1,8% del total de empleos de la población económicamente activa de la región, que por cada empleo directo generamos 10 empleos indirectos. Tenemos una cadena de valor totalmente sensible. Comenzamos en el agro por la compra de frutas de cítricos, de caña. Pasamos al sector transportador y tenemos que ver con el sector de envases y terminamos en las tiendas de barrios y con los recicladores de oficio.

¿Cuánto mueve el sector en la región?

No tengo el dato porque estamos enfocados más en temas de gobierno pero, por ejemplo, el año pasado nosotros tuvimos el año retador. Los consumos de bebidas están ligados momentos fuera del hogar en su mayoría, así que el año pasado fue complejo y tuvimos que trabajar con hogares, restaurantes y tiendas de barrio y le tuvimos que apostar a compras virtuales. Tratamos de mover el portafolio por medio de innovación para hacerle frente a la coyuntura y se cerró con un crecimiento de 5,3% en volumen consolidado. Colombia es relevante, basta mirar las inversiones en plantas y tecnología.

Santiago López asume como vicepresidente de ICBA

¿En qué prácticas se concentra la industria?

Para nuestras empresas el consumidor y el entorno son el centro de las decisiones. Así, buscamos ampliar los portafolios según sus expectativas y sus necesidades nutricionales y trabajamos en acciones muy potentes en economía circular. Hemos asumido compromisos. Por ejemplo en el diseño de las botellas hay menor uso de materias primas vírgenes y tienen reducción en su contenido de plástica y son más delgadas. Los empaques son biodegradables, reciclables o compostables. Apostamos por modelos de retornabilidad por el rol de las tiendas de barrio y por el apoyo a los recicladores de oficio.

¿Cómo ve la intención del nuevo Gobierno de fijar un impuesto a las bebidas azucaradas?

Los temas de Colombia los trata la Andi y en mi vocería no tendría competencia para hablar de asuntos regulatorios locales.

¿Pero qué ha pasado al respecto en la región y en materia regulatoria?

Tenemos una sobreoferta regulatoria y en dos años se han incrementado las propuestas regulatorias relacionadas en un 21%, lo cual hace ver que es un sector que está en el foco. Parodójicamente esto pasa en un momento en que las cifras de hambre son bastante complejas. Hay una aproximación diferente y se da una clasificación distinta a los alimentos con el nivel de procesamiento y no necesariamente la composición nutricional, bajo el concepto del alimento ultraprocesado. Esto, al punto que en esta región el debate ha llegado a que un paquete de maní con uvas, un ponqué o un jugo de naranja ya no se considera como un alimento sino como un comestible procesado y eso no atiende las realidades de hambre ni de inocuidad.

Podría decir que en este frente América Latina y El Caribe es una punta de lanza de propuestas regulatorias y políticas públicas sobre las cuales no se tiene certeza sobre su costo- efectividad. Debemos tener un abordaje mucho más propositivo y más en sincronía con el sector privado. Tenemos que ser muy rigurosos a lo hora de proponer políticas públicas para no tener consecuencias socioeconómicas y de impacto en desempleo, hambre e inseguridad alimentaria.

Aquí lo que se está pidiendo es que no se hagan experimentos regulatorios sino que lo que se aplique sean políticas que sean comprobadas en su efectividad.

¿Qué tanto se concentra la industria en la oferta de bebidas azucaradas?

La industria ha dado un giro en su portafolio desde el año 2000. En cerca de un 50% de los portafolios de las empresas en la región hay menos calorías, menos azúcar o hay adiciones altas de ciertos nutrientes o de funcionalidades. Es interesante porque los latinoamericanos están consumiendo un 15,1% menos de azúcar, frente a lo que están comprando efectivamente.

Esto muestra que cada vez las bebidas son una fuente menor de consumo de azúcar y los consumidores tienen preferencias diferentes. En estos 20 años las bebidas que no tienen calorías han aumentado su penetración en el mercado y las que están reducidas en calorías han doblado su participación en el mercado en estos años.

Por: PORTAFOLIO