Periodistas, ya no los necesitamos

Donald Trump firmando documentos en la Casa Blanca. FOTO: AFP

 

ELMUNDO.ES VICTOR DE LA SERNA 23/01/2017 20:16

Han bastado los dos primeros días de Donald Trump en la Presidencia de Estados Unidos para dejar meridianamente claras unas reglas del juego que rompen con dos siglos largos de relación entre los gobernantes de democracias y sus administrados: los medios informativos, salvo los incondicionales -que serán tolerados-, han dejado de existir para el nuevo poder, que se dirigirá directamente al pueblo para comunicarle lo que la asesora presidencial Kellyanne Conway ha descrito como "hechos alternativos". Al más puro estilo de un Maduro o de un Kim, Trump y sus adláteres se saltarán a los intermediarios y contarán su realidad, aunque sea tan falsa como la que provocó el eufemismo de Conway -que a la toma de posesión del presidente asistió una inmensa muchedumbre-, para bien de un pueblo que lo merece.

El nuevo escenario quedó explícito en dos comparecencias: la del secretario de Prensa, Sean Spicer, que mintió descaradamente sobre un dato de tan fácil comprobación como la escasa respuesta popular a la inauguration, si se compara con la de Barack Obama hace ocho años, y la del propio Trump, que fue a visitar al alto mando de la CIA para, según se suponía, apaciguar sus ánimos tras años de poner verdes a los espías estadounidenses, pero que aprovechó para soltar: "Tengo una guerra constante con los medios informativos. Están entre los seres humanos menos honrados de la Tierra".

El desafío, para unos medios -tradicionales o digitales, da igual- ya debilitados por otros problemas bien conocidos, es de órdago. Spicer no está ahí para tender los habituales puentes con los periodistas, sino para desafiarlos en ruedas de prensa en las que le da igual que le contradigan o le saquen los colores: como a Trump o a Conway, lo que le importa es que los muchos millones de seguidores y votantes que llevan ya tiempo creyendo firmemente en todos sus bulos, sencillamente porque proceden de su héroe, puedan verles en directo por Facebook o por Fox News y seguir creyéndoselo. La era del bulo institucional ha empezado.

El peligro para los medios es responder a esa táctica de populismo salvaje con las mismas armas y replicar con tan poco criterio selectivo y de comprobación de datos como hizo el portal BuzzFeed con un polémico informe sobre Rusia y Trump. La única forma de aguantar el embate es con un gran esfuerzo de información y de análisis y un absoluto rigor en la comprobación: las supercherías-como-mensaje-político tendrán un recorrido mucho más corto que el que espera el desacomplejado magnate neoyorquino si los hechos las desmontan fehacientemente. Si no, si falta rigor, no descarten que un Trump envalentonado vaya más allá e intente recortar de iure la libertad de expresión.

@elextramedios   www.facebook.com/elextramedios