Jorge Correa Tamayo: EL ÚLTIMO NOSTÁLGICO DECLAMADOR RADIAL

Fotos: Cortesía

 

Entrevista de Pantalla y Dial / Por Fabio Becerra Ruíz

Una de las voces románticas mas populares de los años 60 en  la radiodifusión bogotana, ha sido la del poeta, declamador, locutor, gestor cultural y periodista antioqueño Jorge Correa Tamayo, quien con sus poemas desde los micrófonos de Todelar en Bogotá, enamoró durante años a miles de sus oyentes, y aún  hoy 50 años después sigue vigente desde  el canal Teleantioquia,  la "Emisora Cultural  Universidad de Medellín", y la frecuencia "La voz de la Raza"  en sus sintonizados programas "Serenata galante" y "Ventanal de los recuerdos", con casi 50 años al aire en la radio colombiana.

Las permanentes imitaciones con su voz en el espacio "La Luciérnaga" de la cadena Caracol, y los reconocimientos de que ha sido objeto por la ACL y la televisión estatal RCTV, nos indican que su estilo sigue permanente y exitoso,  brillante trayectoria ha sido continuada por su hijo el productor y ejecutivo de radio y televisión Leonardo Correa Ferrucho.

--¿Cree usted que la radio de hoy es mejor que la de hace 30 años?
--Los avances tecnológicos le han dado proyección mundial, pero la radio 30 años atrás tenía la mística y el talento de los que nacieron con ese ángel y acertada producción.

--¿Existe la radio cultural en Colombia o una política seria del gobierno en ese sentido?
-- Infortunadamente, son muy pocas las que cumplen con el estatuto y normas de la radio difusión colombiana emanadas del ministerio de comunicaciones para lo que fueron creadas y se les otorgó licencia. Algunas emisoras transmiten muestras de radio cultural difundiendo música culta, instrumental, historia de los genios de la música. Se destacan emisoras como la Radio Difusora Nacional de Colombia y las de algunas universidades del país que emiten programas de salud y enfoque cultural a la familia en sus frecuencias radiales otorgadas por el gobierno.

--¿Cómo recuerda su vinculación a la radio y que anécdota especial tiene  de esos tiempos?
--En 1963 cuando me inicié en la Radio Metropolitana de Bogotá, la música de aquel entonces: los boleros, tangos y rancheras, la música viejita de mis ancestros paisas me cautivaron, aprendí de mis mayores el amor a la poesía, y nació en mí el deseo de recitar versos del alma, fue allí donde difundí por primera vez “El seminarista de los ojos negros” para llegar a ser hoy como mis colegas de los medios me colocaron el mote “El poeta del romance” y en mis 50 años de vida profesional sigo frente al amado micrófono recitando los versos y nostalgias de poetas trashumantes.

--¿Cual ha sido su mayor satisfacción en su labor  en radio y Televisión?
--En la radio el cariño y la aceptación del público en mis programas románticos y de serenata en las noches, donde los poemas y las canciones con historia me dieron la popularidad de hoy.
En televisión,  declamando poemas en El show de las estrellas (Jorge Barón TV), Galaxia Musical (Arturo de La Rosa) y últimamente en El Ventanal de los Recuerdos (Teleantioquia).
He logrado colocar en el mercado más de 30 disco LP, CD y los nostálgicos casetes con los poemas del amor y la amistad.

--¿Cree usted que la profesión de locutor desapareció en Colombia?
--Lamentablemente, como profesión sí desapareció totalmente, aunque como oficio sobrevive.

--¿A  cuales personajes de la radio y de la televisión admira especialmente?
--En radio,   Fernando Gutiérrez Riaño, Jorge Antonio Vega, Fabio Becerra Ruiz,  Gustavo Niño Mendoza, Juan Harvey Caicedo,  y Judith Sarmiento.
En televisión, Yamid Amat, Javier Henández Bonet, María Lucía Fernández, Jorge Barón,  y Guillermo Prieto La Rotta “Pirry”.

--¿La poesía y los declamadores como usted, existen para las generaciones de hoy en día?
--Con dolor hay que decir que no. Los Centros Literarios que se hacían en colegios y universidades, donde se empezaba recitando El renacuajo paseador (Rafael Pombo), A solas (Ismael Enrique Arciniegas) y las  tertulias de cultura, música y poesía, lastimosamente, se acabaron. ¡Hoy la juventud no lee,  aunque maneja a la perfección el control del televisor y el chat del celular!

--¿Cree usted que la radio informativa en Colombia es la mejor de habla hispana?
--Sin lugar a dudas, SÍ. El manejo de la lengua castellana en las voces noticiosas y la veracidad, agilidad y profesionalidad de los egresados de las facultades especializadas hacen que Colombia en el mundo de las noticias ocupe reconocida y galardonada aceptación mundial.

--¿El locutor nace o se hace?
--Nace con capacidad de dicción y vocación. Se hace, enamorado del micrófono y del papel que representa su timbre y su voz ante los medios y la opinión pública.

-- ¿Cree usted que sirvan para algo las academias de locución?
--Indudablemente, que sí. Allí comenzamos aprendiendo a respirar, a vocalizar y el compendio cultural, profesional, de ética del arte de la palabra dicha con armonía fonética.

-- ¿Hizo usted capital trabajando en la radio y la televisión?
  --Solamente para vivir con decoro, pero la bohemia y Dolce Vita no dieron tiempo para pensar en el ahorro que hoy añoramos quimeramente.

--¿Le ve futuro económico a quienes se dediquen a la radio como profesión hoy día?
--Si se preparan para ello con dedicación, esfuerzo, quemándose las pestañas, llevando el ritmo vital del sano vivir y merecido sueño, comenzarán sus días con magníficos logros monetarios y llegarán los pergaminos y el sonar de los aplausos por la satisfacción del deber cumplido.

--¿Que le recomendaría a las nuevas generaciones de gentes de la radio?
-- ¡Dime con quién andas y te diré quién eres! Santíguate al alba y rechaza los infames, transeúntes, amigos íntimos del vicio, el demonio y sus secuaces.

--¿Cree usted que existan las roscas en la radio colombiana?
-- Naturalmente, eso es pan diario en los pasillos de los medios, donde los zorros persiguen a las liebres y las palmadas en el hombro son el saludo mañanero de muchos hipócritas que pululan en la radio y la televisión.

--¿Cree usted que la radio y televisión  cumple labor social?
--No enteramente. Los directores de turno manejan a su antojo el medio, olvidando la difusión de nuestro  folclor, nuestras costumbres y cultura, y escasean los programas culturales, las campañas de salud y el enfoque de lo que debe ser prioridad: La franja infantil con programación didáctica y educativa, charlas y entrevistas con enfoque a la familia con orientación y espíritu cristiano para la higiene del alma. Algunos de estos medios se dedican al crossover y al “engrase”.

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