Palomino, un ejemplo de la economía circular

Economía circular en Palomino.

Fundarapa adelanta proyectos con el fin de mejorar la condición de vida de los habitantes de esta zona y del cuidado del medio ambiente.

El corregimiento de Palomino, territorio sagrado ubicado en el Municipio de Dibulla, perteneciente al departamento de la Guajira, cuenta con la coexistencia de varios ecosistemas, en donde predominan montañas y las cuencas hidrográficas de los ríos Palomino y San Salvador. Un territorio en el que cualquier persona puede disfrutar de todos los pisos térmicos y de la posibilidad de acceder a la costa sobre el mar caribe, razones, por las que se convirtió en un paraíso turístico de Colombia.

Algo que se pudo evidenciar hace tan solo algunos días en Semana Santa, en donde Dibulla tuvo una de las ocupaciones hoteleras más altas durante la temporada, ya que la estadía en sus hoteles superó el 92,4% y estuvo por encima de otros destinos de la región como Riohacha (91,5%) y la Alta Guajira en donde están lugares como Mayapo en Manaure y el Cabo de la Vela.

No obstante, el crecimiento urbanístico y el aumento acelerado del turismo en este territorio también representa una problemática que afecta al medio ambiente, ya que debido a la masividad de personas, hay una mayor cantidad de residuos sólidos y deterioro, debido en parte, a las serias alteraciones que se provocan en las zonas costeras con las descargas de basuras y aguas residuales.

Por esa razón, la Fundación de Recicladores Ambientales de Palomino (Fundarapa) quien desde hace años lleva adelante un trabajo en materia de recolección de basuras, decidió hacer parte de Riviera, un proyecto elaborado por organizaciones como: El Lab Innovación, Colectivo Traso, DOW y Carvajal Empaques, que busca generar un mayor impacto ambiental en la protección de playas y la mitigación en la afectación de la biodiversidad a través de la gestión y del aprovechamiento de plásticos y materiales reciclables, pero también ser un ejemplo de ‘economía circular’ en la región.

Dentro de este proyecto se han llevado adelante diferentes tipos de acciones, algunas enfocadas en torno a la sensibilización y articulación con la comunidad, empresarios, hoteleros y visitantes; pero también se trabajó con niños de la institución educativa San Antonio de Palomino realizando un concurso de puntos de separación de residuos.

Carolina Jaramillo, representante legal de Fundarapa, señala que el proyecto además busca dignificar el oficio del reciclador y la generación de oportunidades para este sector de la población.

“Además de que los recicladores cuentan con equipos y elementos de protección, tuvieron distintos tipos de capacitaciones para atender a los riesgos biológicos a los que están expuestos durante la manipulación de las basuras”, señaló.

También se decidió adquirir medios de transporte modificados como lo son las carretillas y dos motocarros que tiene capacidad para transportar hasta una tonelada de residuos sólidos y que permiten llegar a lugares más alejados, logrando un avance del 70% tanto en las condiciones que encuentran los residuos como en el manejo de los mismos.

Fundarapa actualmente está integrada por un equipo diverso y multicultural de recicladores de oficio, personas nativas del territorio y algunas provenientes de otras ciudades y de países vecinos que están en proceso de vinculación.

Con el proyecto Riviera, no solo se busca consolidar un modelo efectivo de gestión de residuos sólidos para subsanar las necesidades ambientales del corregimiento, sino también impactar positivamente en la generación de ingresos y asegurar una rentabilidad económica para los recicladores de oficio de la región a través del fortalecimiento en infraestructura, acompañamiento y generación de capacidades.

El fortalecimiento de la Fundación se dio a través de tres ejes fundamentales: consolidación del modelo de negocio alrededor de la gestión de residuos aprovechables, capacitaciones y formación en el componente operativo, logístico y de articulación entre generadores (hogares, comercio, turismo, etc.) con recicladores de oficio en procesos de sensibilización con las comunidades.

“El tema del reciclaje ha evolucionado mucho desde que empezamos en Palomino y se han integrado más compañeros. Nosotros vamos por la calle recogiendo las basuras que dejaban los turistas y así es como se ha ido transformando el reciclaje acá. Como se dan cuenta ya no se encuentran basura tirada por las avenidas porque nosotros nos

mantenemos recogiendo: salimos en la madrugada y terminamos haciendo la labor para que el medio ambiente no esté tan contaminado como antes”, señala Natividad Mejía Muñoz, recicladora que hace parte de la organización Fundarapa.

A su vez, este proyecto, invitó a participar de jornadas de limpieza de playas, a todos los actores de la zona: nativos, hoteles, negocios comerciales e instituciones educativas, con el objetivo de concientizar sobre las problemáticas de los residuos en diferentes espacios del territorio, teniendo en cuenta que, para que funcionen estás acciones se requiere del apoyo de todos.

Cabe resaltar que las organizaciones que hicieron parte de este proyecto, como El Lab Innovación o Carvajal Empaques, buscaron llevar adelante un proceso de acompañamiento a la Fundación para el fortalecimiento de su unidad y modelo de negocio, con el objetivo de ser un grupo de recicladores proyectados como una organización con una propuesta fuerte en materia de sostenibilidad y resolución de la problemática que actualmente tienen con los residuos sólidos en la región.

Por: PORTAFOLIO